martes, 21 de agosto de 2012

LA CÁMARA DE REFLEXIONES Y LA MUERTE DEL PROFANO

 
“La vida se sostiene por la muerte”
SanctuaryPara poder comenzar positivamente un nuevo paso dentro de un ciclo, es menester antes la conclusión correcta del paso actual en el que una persona se desenvuelve. Para poder iniciar una nueva vida, antes es necesario terminar con la anterior que venimos arrastrando. Es así que para nacer dentro del mundo iniciático, para comenzar el camino por el sendero del mago, vital es terminar con la vida profana que vivías. Importante resulta que mueras para poder vivir.
El hombre profano es aquel que desarrolla su vida fuera del templo y desinteresado de los asuntos sacros, se caracteriza por una existencia descrita por los iniciados como “Muerto en Vida”. Apático y sobreviviendo’ pasea por la existencia sin un propósito ni un objetivo trascendente, sumergido en la ignorancia respecto a cuestiones humanas y universales y sin un interés cierto por llegar a obtener sabiduría o conocimiento al respecto.
Sin embargo, en algún momento de la evolución del ciclo de su o sus existencias, en el humano despierta una chispa, un vacío, una ausencia. El hombre, en su fuero interno, se percata de que a su vida le falta algo, intuye que lo que ve y vive no puede ser todo lo que hay, que debe existir una mejor forma de recorrer este camino en el que nos ha colocado el Universo, que debe haber algo más que simplemente nacer, crecer, reproducirse y morir.
Cuando despierta en el hombre esta interrogante, esta espina en su corazón y en su mente, comienza una nueva etapa para esa persona, se genera en su alma un vacío impresionante que se puede conocer como una “Crisis Existencial”, y que los iniciados podemos conocer como “El comienzo de la búsqueda”. El hombre pasa de ser de un profano más a un buscador que por sí mismo comenzará una indagación sobre lo aquello que le falta, sin comprender específicamente qué es lo que está intentando encontrar, pero de cualquier manera escudriñando, con una ferocidad que depende del grado evolutivo de que sólo dependerá de la fuerza de su espíritu.
Llegará el momento en que se acerque a la idea de lo que tanto busca, y será en ese momento en que el universo conspirará de tal modo que la mano de Maestro llegará a su vida, mostrándole la puerta que debe cruzar para conocer las respuestas que tanto anhela. Será cuando el Maestro aparezca, y lo considere preparado, cuando lo apoyará en su camino y le mostrará los primeros pasos que debe recorrer para llegar a este objetivo, el hombre decidirá si está preparado para recorrerlo, y, de ser así, transitará los primeros pasos del sendero, convirtiéndose en ese instante un Discípulo aceptado.
Así, el humano llegará a la experimentar su primera iniciación, pero, antes de esto, para ser digno de vivirla, antes debe morir. Sólo después de morir el hombre puede iniciarse en los augustos misterios del sendero del mago.
Aprendiz2La vida del iniciado requiere ser ejercida por un superhombre, por una persona que conozca el ideal, lo adopte y lo practique, por una persona que consagre su existencia al bien, a la verdad y a la virtud. Un profano está imposibilitado para formar parte del templo erigido a la Gloria del Gran Arquitecto del Universo, aquella obra que en la naturaleza honra a la inteligencia suprema.
Para que un hombre se integre al universo iniciático, antes debe purificarse, despojarse de los vicios y pasiones que en la sociedad profana ha adquirido y valorado, el hombre vulgar en su interior debe morir para permitir el nacimiento del hombre virtuoso y así, poder dar los primeros pasos en el camino del desarrollo que se ha propuesto recorrer.
La Masonería, en su sabiduría y ante su carácter estrictamente simbólico y especulativo, nos guía para dar este paso con un atinado simbolismo, esta muerte simbólica la realizamos precisamente ante la representación del elemento tierra para la masonería: la cámara de reflexiones, aquel lugar en el que se debe preparar el alma del candidato para cambiar de plano.
Es ese oscuro lugar, repleto de esqueletos y signos de muerte, en el que el hombre debe dar muerte a su ser profano, terminando con la vida impura que lleva, antes de poder acceder al santuario de purificación en el que recibirá la luz y los conocimientos básicos para poder comenzar una vida nueva, guiada por la filosofía, la ciencia y la virtud; para iniciar la vida iniciática.
Es este ambiente simbólico el que nos guiará para entender este misterio. Si pretendemos ser iniciados, alcanzar la maestría y construir la obra a la Gloria del Eterno, antes debemos abandonar esa cómoda vida que hemos llevado hasta ese momento, repleta de acciones indignas de nuestra naturaleza divina y perjudiciales para nosotros mismos, aquella vida de vicios y pasiones arraigados que nos impiden desarrollarnos plenamente como personas ni conocer y recorrer correctamente el camino para la realización personal y espiritual a la que estamos destinados y que debemos procurar.
Es con la madre tierra de testigo y cobijo ante quien renunciamos a nuestra vida corrompida y terrenal, buscando una nueva existencia conectada con el mundo celeste o, el orbe más allá de lo mundano, y nos hacemos un simbólico interrogatorio con el que culmina nuestro anterior paso por este ciclo, en el que nos hacemos las preguntas básicas a dilucidar una vez iniciados:
¿Qué debe el hombre a Dios?
¿Qué le debe a sus semejantes?
¿Qué se debe a sí mismo?
Camara de reflexionesEs esa cámara en la que nos debemos sumergir en intensa meditación en un instante considerablemente breve para responder lo más correctamente que nuestros conocimientos y razón hasta ese punto de nuestra existencia nos permitan. Es el objeto de esa cámara: Reflexionar, y es con esa reflexión que se concreta el inicio de la búsqueda de respuestas, con preguntas que te llaman a pensar en ti mismo, en tu relación con tus hermanos y la naturaleza, y en tu conexión con Dios y la inteligencia suprema como se te prepara para comenzar tu camino por el sendero.
El iniciado ya no se ocupará más por cuestiones mundanas propias del vulgo, vuestro objetivo ahora es responder estas iniciales preguntas trascendentes, para alcanzar el entendimiento necesario para plantearte un conocimiento diferente y más útil en tu recorrido por tu existencia.
Este acto culminará con otra pregunta:
Si vuestra última hora hubiese llegado…
¿Cuál sería vuestro testamento?
Cuestión que nos indica que ahí, en ese lugar, en esa cloaca especialmente diseñada para efectuar ese cuestionario, con los elementos sugestivos mortuorios que todos conocemos, ante la presencia de la muerte de la tierra. Hemos de morir. Morir al vicio y a las pasiones, morir a una vida exclusiva del mundo vulgar. Un ritual símbolo de una acción que engloba una gran trascendencia e importancia en nuestra existencia y camino, para poder llegar al siguiente escalón, para avanzar en esa búsqueda loable que hemos finalmente comenzado a emprender.
Debemos recordar que todo lo anterior es un profundo simbolismo de una verdad que sólo se conseguirá con acciones de naturaleza operativa, como todo simbolismo este rito es ilustrativo, mas no es el acto en la realidad. La verdadera iniciación y la preparación que esta conlleva deben ser efectuadas en el mundo real, fuera del templo, en la vida diaria y cotidiana por medio de acciones repetidas y hábitos.
Son únicamente las buenas costumbres las que nos permitirán consolidar este paso preparativo para recibir la iniciación y comenzar a recorrer el sendero. Sólo cuando logremos consolidar una vida libre de vicios y pasiones, por medio de la virtud, estaremos preparados para dar el paso definitivo a la entrada del templo, la purificación y el inicio de la vida sacra.
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1 comentario:

  1. Éste trabajo tiene un gran significado, es muy complejo y concuerdo bien con la frase del inicio: "La vida se sostiene por la muerte"
    Muy bellos párrafos hermano

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